Miércoles, Febrero 22, 2012

Para Rodolfo Morales
y su Ocotlán de Morelos.
La fuga de los poetas se realizó en la tarde,
cuando los niños jugaban en la playa.
En medio de una nube de polvo apareció la avioneta,
los niños la rodearon,
( la imagen
permanecerá
en la memoria
de los nietos.
Un día uno de esos pequeños pintará el pueblo sobre un lienzo
y el pueblo volará por otras ciudades,
como la máquina.
Años después regresará el cascarón del aparato
para ser reliquia de parque infantil,
logro de cabildo,
concesión de Ejecutivo)
entre y polvo y voces
apenas y dio tiempo para que los poetas abordaran el trasto.
La nave levantó el vuelo,
dejó en algún sitio
del mundo
al pueblo,
al río,
la milpa,
los viejos,
los locos.
Los poetas no quisieron mirar hacia abajo.
*Texto sugerido al observar un lienzo del pintor Rodolfo Morales
Autobiografía

Mi nombre es César Rito Salinas, nací un 2 de agosto de 1964, cuando en este país soplaban los vientos del progreso y la felicidad. Mi madre me parió en el puerto de Veracruz, Veracruz, pero en realidad soy de un pueblo denominado Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca. Mi padre era marino militar, mi madre ama de casa, indígena zapoteca analfabeta, para más señas, quien me enseñó a amar a los libros.
Esa es la realidad, en aquel tiempo y en éste, de los pueblos de la nación: las madres analfabetas se encargaban de inculcar en sus hijos el amor por los libros, y las armas; la pasión por nuestro pueblo, las calles, la iglesia, el mercado: las fiestas, la música de la región.
En el barrio donde crecí celebramos la fiesta de Asunción de María, el 14 de agosto: esta es la fecha en que nos tocaba estrenar zapatos y pantalones, camisa manga larga. La fiesta de agosto nos robaba la cabeza, era esperada con ansias. La gente se preguntaba qué grupos musicales traerían los organizadores, y hasta venían a celebrar con nosotros mujeres y hombres de otros barrios y otros pueblos.
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